“Diego Fernández de Cevallos Ramos en breve será liberado” – Epílogo de una desaparición (parte 1)

Posted on 18, diciembre, 2010

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A través de un comunicado publicado en Twitter, mismo que fue compartido por el periodista mexicano José Cárdenas, los misteriosos desaparecedores informaron sobre la posible liberación del político panista Diego Fernández de Cevallos, quien fue secuestrado en mayo de este año.

A continuación y a reversas de que no es una información confirmada, la cual hasta el momento tampoco ha sido desmentida, publicamos el mensaje con total integridad.

Fuente: http://www.uniradioinforma.com/noticias/articulo34434.html

EL BOLETÍN COMPLETO PUEDE SER REVISADO EN: https://eltendedero.wordpress.com/2010/12/19/epilogo-de-una-desaparicion-liberacion-del-jefe-diego-texto-completo/

A los medios de comunicación nacionales e internacionales.

Informamos que Diego Fernández de Cevallos Ramos en breve será liberado, pero antes de ello, y apelando a su ética profesional, solicitamos la publicación íntegra del Boletín-Epílogo (integrado por tres partes).

Adjuntamos la primera parte del Boletín.

Atte:

Los ex misteriosos desaparecedores.

EPÍLOGO DE UNA DESAPARICIÓN

Primera de tres.

Los clásicos no establecieron ningún principio que prohibiera matar, fueron los más compasivos de todos los hombres, pero veían ante sí enemigos de la humanidad que no era posible vencer mediante el convencimiento. Todo el afán de los clásicos estuvo dirigido a la creación de circunstancias en las que el matar ya no sea provechoso para nadie. Lucharon contra la violencia que abusa y contra la violencia que impide el movimiento. No vacilaron en oponer violencia a la violencia.

Bertolt Brecht

En México vivimos inmersos en un clima de creciente violencia destructiva que las mafias del gobierno permiten y fomentan, porque sólo así pueden ocultar la sistemática represión, tratar de controlar el descontento social e impedir, por el momento, que se generalice la lucha popular. Las formas de la violencia son cada vez más crueles y abominables; el conflicto no sólo ha dejado decenas de miles de personas muertas, sino terror e incertidumbre entre los vivos. La distancia entre el discurso de gobierno y las prácticas corruptas que lo caracterizan son una clara muestra de que los más altos funcionarios y las instituciones del Estado mexicano están coludidos con el crimen contra quien dicen estar luchando.

Esta contradicción inicial desata una cadena ininterrumpida de mentiras difundidas ampliamente por los medios de comunicación con los que están coludidos; esta difusión forma parte de la violencia cultural que promueve, legitima y justifica la violencia directa que el gobierno sostiene, así como de la violencia del hambre, del desempleo, de la migración, de la delincuencia infantil y juvenil, de la trata de blancas. En fin, de esa violencia silenciosa que obliga a gritar ¡Ya Basta!

Vemos día a día la impunidad militar, los levantones policiales para entregar víctimas al narco y la convivencia evidente entre presidente de la república, gobernadores, senadores, diputados, jueces, generales y jefes policiacos con los grandes capos, incluso, es posible afirmar que la alta burocracia y los sectores reaccionarios de la clase política, son quienes forman parte de las mafias más criminales en nuestro país. La “guerra” que el gobierno dice sostener en aras de la paz, no combate la raíz del problema ni a los verdaderos delincuentes, los de cuello blanco, que con base en fobaproas, rescates empresariales, privatizaciones (concesiones de carreteras, contratos secretos del petróleo, de fibra óptica y otros recursos naturales) se enriquecen y adquieren la facultad de poner y quitar gobiernos.

Sin embargo la violencia más sofisticada, la que a diario nos golpea y quizá la que menos reconocemos como violencia, es la que parece no venir de ninguna persona; es la violencia estructural “invisible” presentada siempre como “estragos”, “golpes” o “crisis internacionales” que parecen nunca terminar para Nosotros pueblo y que nos son presentadas como “avances”. El duopolio televisivo y los gobernantes quieren que creamos en los “avances” y en la “modernidad” mientras hay más despidos, menos oportunidades de encontrar empleos productivos y un salario que cada día vale menos. Esa “modernidad” no es con la que soñamos ni la que queremos heredar a nuestros hijos.

La pobreza, para muchos la miseria, es una constante amenaza de muerte y es mucho más poderosa que todos los grupos de sicarios juntos; la vida es reducida a su condición de supervivencia sin ninguna posibilidad de un desarrollo auténticamente humano. Estas condiciones acercan a millones de personas más a la muerte que a la vida y frente a este peligro (del que Ellos, los grupos privilegiados, se benefician funcionalizando la pobreza al máximo) no se encontrarán soluciones concretas a menos que lo hagamos Nosotros.

Así, la violencia visible-directa, la invisible-estructural (de la que parece no haber ningún responsable) y la cultural, son promovidas y sustentadas por los gobiernos; éstos, no son la representación política de todos los mexicanos, sino quienes velan por los intereses de una restringida porción de la población, que privilegian especialmente a un restringido número de familias que encabezan el control del poder, la clase privilegiada, que se hace carne y hueso en un entramado altamente sofisticado y eficiente de grupos y personajes clave, que con una planeación meticulosa y una larga carrera, se siguen colocando en posiciones estratégicas para continuar beneficiándose a costa de todo un país. El gobierno es mafioso porque protege los intereses de los grandes ricos, de los dueños de todo, de los que saquean nuestros recursos naturales y trafican con todo desde personas hasta armas, drogas e influencias. Es un gobierno que sirve a las mafias aliadas al capital trasnacional, también mafioso.

Desde allí operan por dentro y por fuera de la ley grandes intereses económicos y políticos, en un entramado múltiple de lazos familiares, de compadrazgo, de arreglos de conveniencia, secretos, pactos, complicidades, bendecidos por la cúpula de poder de la Iglesia católica y una certeza que los identifica: pertenecer a un grupo definido al que son leales, conscientes de ser Ellos quienes tienen el poder y la riqueza repartida entre sus manos.

Para Nosotros la violencia (la visible y la aparentemente invisible) se traduce en un constante peligro de muerte, debido por un lado, a la intensificación de los conflictos que el saqueo mafioso genera para obtener mayores ganancias, y por otro de manera cotidiana por las condiciones de pobreza y miseria que reduce la vida a una lucha por la supervivencia y al andar diario por un estrecho pasillo de 60 pesos por familia; se vive al día y no hay posibilidad de progreso. Vivimos en amenaza de muerte al tener acceso restringido a la alimentación, a la salud, a los servicios, a los derechos y a conocer la justicia. Como así son las cosas, nos toca perder y como nos habíamos resignado, dejamos de sentir la violencia de no poder vivir bien. En ese sentido también Nosotros volvimos “normal” la violencia; violento no es solo lo que muestran los muertos, violento es también lo que ocultamos los vivos.

La sociedad mexicana, como podemos ver, está divida en dos: Ellos y Nosotros, Ellos ricos y Nosotros pobres, cuyos mundos y realidades son totalmente opuestos pero existen y se desarrollan al mismo tiempo; es la historia que Ellos difunden como la evolución de un solo proyecto al que discursivamente pertenecemos “por igual y al mismo nivel” todos los mexicanos. Ellos aplauden los discursos del gobierno en los que se alude al avance y bienestar en México, pues los confirman en su nivel de vida que constantemente mejora (mejor alimentación, vestido, educación, salud, bienes muebles e inmuebles, lujos, vacaciones y descanso, etc.); sólo en su cerrado círculo el progreso es realidad.

Ellos acumulan riqueza por todos los medios, unos por la vía legal-permisible y otros de forma ilegal-criminal; ambos son lo mismo, pues siempre tienen la posibilidad (al ser Ellos quienes legislan) de transformar lo ilegal en ley y viceversa; en realidad no son extrañas las revelaciones de que la mayoría de las veces quienes viven para acumular riqueza no distinguen en sus círculos entre quienes “respetan las leyes” y entre quienes no lo hacen. Lo que pasa es que unos ocupan cargos dentro de las instituciones del Estado y pueden, desde dentro, operar en su favor y ser “muy legales”. Los intereses políticos y económicos son dos frentes de una misma estrategia que viene fundida y defendida por la violencia. El gobierno mexicano se sostiene con el uso legal e ilegal de la violencia directa e indirecta, estructural y cultural, que lo construyen como salvaguarda de una suerte de “demonio” engendrada por sí mismo.

Quienes encabezan al Estado sostienen discursivamente que procuran alcanzar “la paz perpetua y el bienestar” en un futuro (que nunca llegará de ese modo), y por tal fin justifican su propio ejercicio de la violencia destructiva. Esta utopía de la paz estatal, construye el argumento de legitimidad de la muerte en el presente. El peligro de muerte que Nosotros vivimos es producto del enfrentamiento de grupos de poder económico que luchan por el poder político. Su manera de actuar dentro del aparato estatal despersonaliza decisiones que repercuten en la vida de personas concretas; la decisión burocrática agranda la distancia entre el funcionario y la gente de a pie, manejando públicamente la ficción de que “hacen política” con base en “el bien común”, aunque la comunidad esté excluida, en todos los sentidos, de dicha actividad.

Que “el mundo de la política siempre sinónimo de corrupción e injusticia” es una afirmación común que sintetiza el sentir generalizado y que la estructura estatal y sus funcionarios se encargan día a día de renovar; sin embargo la actividad política debe construirse con otro sentido, considerándola como la capacidad de todos para decidir de manera real y directa sobre los asuntos de la vida en sociedad, así como de fundar y de alterar la legalidad que rige la convivencia humana en pos del bienestar colectivo; la socialidad no debe existir para someter de una vez y para siempre, sino constituirse como la organización a la que se le puede dar forma a través de las decisiones de todos los integrantes. La organización, la instrucción y la disciplina son armas eficaces y hasta ahora son Ellos los que han sabido aprovecharlas. ¿Qué es lo que hace que siendo Ellos tan pocos, puedan someter a tantos Nosotros? Una de las respuestas más certeras es el uso exclusivo que Ellos hacen de “la fuerza del Estado”; sin embargo, que Ellos sean los que poseen el monopolio total y definitivo del uso de la violencia y la ejerzan “solo cuando es justo y necesario” en aras del “bien para todos” es una mentira que nos hemos propuesto derrumbar.

Por paradójico que parezca, la historia de la humanidad demuestra que, para generar las condiciones humanas de existencia, se necesita en ciertos momentos ejercer la violencia como una adecuación social que hace permisible terminar con ciertas formas de vida para generar otras. La violencia destructiva, como la que ejerce el gobierno, sólo concibe destruir sin construir algo superior y distinto que constituya verdaderamente un estado mejor de vida y no sólo para unos pocos. La violencia es constructiva cuando es rebeldía frente a la amenaza de muerte, cuando enfrenta a la muerte personificada por quienes nos someten a la miseria. La violencia, al tener rostro de muerte, nos es presentada como injustificable, sobre todo si atenta contra el poder establecido.

El discurso gubernamental la repudia e invita a preservar el orden, o protestar dentro de los marcos institucionales que no operan de acuerdo al fin para el que fueron creados, como un recurso que le queda para seguir operando bajo la cara de “la legalidad” y “la democracia”, presentándose como el resultado histórico de las luchas del pasado. Así, lo violento es presentado como lo anti-estatal; la única política permitida es la actividad esencialmente no-política, acompañada de la resignación. La violencia cultural es la más sofisticada porque guarda al Estado bajo un marco de “aceptabilidad” y muestra a los enemigos de quienes lo comandan, o sea, a los que luchan contra el mal gobierno, como enemigos de toda la sociedad.

Pero ¿este gobierno mafioso es el único viable en nuestro país? Sabemos que no, otro México es posible y lo tenemos que construir Nosotros los de abajo, desde las organizaciones obreras, campesinas, ecologistas, de colonos, de víctimas de la delincuencia y crímenes del ejército y policías. Nos toca a nosotros, al pueblo mexicano organizado de diferentes formas y recurriendo a todos los medios, armados y no armados, ir construyendo con nuestra rebeldía organizada, un nuevo México en el que todos podamos ser y vivir con dignidad.

El ejercicio de la violencia es para Nosotros un recurso ineludible, pero necesita de un proyecto en el que su uso sea solamente un medio necesario; el proyecto no puede reducirse a destruir otro. Nuestro proyecto es recuperar lo que la vileza de los poderosos nos arrebata, y es nuestra condición humana; nuestro proyecto es de rehumanización de todos los que no formamos parte de su selecto círculo, a diferencia de Ellos que sólo buscan su propio beneficio. Pensar y hacer política pasa por evaluar las condiciones de existencia, nuestras relaciones sociales e inter-personales, transformarlas en cada acto y hacerse cargo de la vida pública. El Estado construye toda disidencia como el enemigo exterminable, todo en el mismo cajón de la criminalidad, y con ello impide que se desarrollen formas organizativas que resuelvan nuestras necesidades y satisfagan nuestras expectativas y legítimas demandas. Hay un punto en el que no se puede hacer nada y las reglas del juego, a las que Ellos mismos no se atienen, nos son aplicadas con toda la violencia estatal-destructiva. La existencia de Ellos como minoría poderosa y dominante y sus formas de operar persistirán sólo en la medida en que Nosotros lo hagamos aceptable.

Fraternalmente:

RED POR LA TRANSFORMACIÓN GLOBAL

¡CONTRA LA INJUSTICIA Y LA IMPUNIDAD, NI PERDON NI OLVIDO!

Sobre el caso Diego Fernández de Cevallos

La mañana del sábado 27 de noviembre, circularon distintas versiones periodísticas en medios nacionales en relación a la posible liberación del político mexicano Diego Fernández de Cevallos.  Mientras que el periódico El Universal aclama que la familia del panista afirmó que se encuentra libre y sano, el portal del diario Milenio califica que es falso que haya sido liberado.

“Diego Fernández de Cevallos fue liberado por sus captores después de 196 días de haber sido secuestrado en su rancho, La Cabaña, en el municipio de Pedro Escobedo, Querétaro, y se encuentra a salvo, según revelaron en las primeras horas de hoy sus familiares. La familia aseguró a El Universal que el ex senador se encuentra sano y salvo y “en casa”, sin dar mayores detalles”, publica uno de los medios de alcance nacional.

En contraparte, Milenio despliega ante la comunicad mexicana el mensaje de que  “corroboró esta mañana que son absolutamente falsas las versiones de que el ex candidato presidencial fue liberado por sus secuestradores. La errada especie fue dada a conocer por el periódico El Universal en su página electrónica, así como por el periodista colaborador de ese diario y de Grupo Fórmula José Cárdenas, a través de su cuenta de Twitter”.

Y es que desde la madrugada, el periodista mexicano Pepe Cárdenas publicó a través de su cuenta de Twitter “Diego. Libre y Sano”, para inmediatamente afirmar que la familia le había confirmado la información.

Sin embargo, después otros 47 mensajes sobre el tema e interactuar con otros usuarios, rectificó: “Los periodistas solemos equivocarnos. Hoy lo reconozco, FALSO: DIEGO NO HA SIDO LIBERADO”.

El secuestro

En mayo de este año se daba a conocer que Diego Fernández de Cevallos, uno de los panistas con más trayectoria dentro del Partido Acción Nacional (PAN) era secuestrado; en su momento, fuentes federales confirmaron que el también conocido como “Jefe Diego”, había sido plagiado en la ciudad de Querétaro cerca de su hacienda, en el municipio de Pedro Escobedo. Por su parte, la Procuraduría General de la República se limitó a informar que se tuvo conocimiento de la desaparición del panista.

El “Jefe Diego” fue candidato a la Presidencia de la República por su partido en 1994 y perdió frente al priísta, Ernesto Zedillo Ponce de León.  Fernández de Cevallos ha sido diputado federal y senador de la República.  Asimismo, ha sido un personaje polémico en los últimos meses porque ha ganado litigios millonarios y porque ha sido un crítico a la dirigencia de César Nava en el PAN. Diego Fernández es una persona muy cercana al actual secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, en Acción Nacional.

Ese fatídico día de mayo para la familia del político, el presidente de México Felipe Calderón Hinojosa giró instrucciones al Gabinete de Seguridad para brindar todo el apoyo que requirieran las autoridades competentes y la familia del ex senador Diego Fernández de Cevallos..

La Presidencia de la República informó en un comunicado que el mandatario habló con uno de los hijos de Fernández de Cevallos, quienes enfrentaban esa difícil situación con entereza, a fin de ofrecerles su solidaridad y el respaldo para la localización exitosa del ex legislador.

Las cartas

Ya en septiembre de este mismo año, y luego de varias versiones de supuestos contactos con los secuestradores a través de cartas y fotografías del panista, y hasta declaraciones de que se había pagado un recate millonario, se afirma que “sus últimas fotos sólo mostraron los restos del hombre intocable y poderoso que fue sembrador de vientos y cosechador de tempestades” los presuntos secuestradores del político mexicano Diego Fernández de Cevallos hicieron llegar al comunicador José Cárdenas un nuevo boletín a su correo electrónico, firmado por “Los Misteriosos Desaparecedores”.

El mensaje llegó al correo personal del periodista a las 12:20 del lunes 13 de septiembre, catalogado como Boletín No. 3, y en el que también escriben “El “jefe Diego” parecía virrey de la Nueva España y, en consecuencia, muchos querían verlo preso o, peor aún, muerto”.

“El mensaje habla en pasado y habla de Diego como si estuviera muerto” consideró Cárdenas, además de que dejan indicios de que “pudo haber sido objeto de venganza de algún grupo de poder o de particulares defraudados o ardidos”.

No se supo si el abogado de profesión, panista, fue víctima de una banda del crimen organizado, o de algún grupo poderoso del gobierno.

El caso va bien, afirman sus hijos el 15 de octubre

“Todo va bien”, decía Rodrigo Fernández de Cevallos Gutiérrez, uno de los hijos del panista secuestrado, Diego Fernández de Cevallos en el mes de octubre.

Fernández de Cevallos Gutiérrez, revelaba al diario El Sol de México, un día después de que un diario nacional diera a conocer sobre un pago superior a 20 millones de dólares por la liberación del ex candidato presidencial.

El hijo del Jefe Diego, resaltó en ese momento que debido a un consenso familiar, han acordado no dar información a los medios sobre el secuestro del político y recalcó una vez más que todo va bien en el caso de Diego Fernández de Cevallos.

Fuente: http://www.uniradioinforma.com/noticias/articulo34434.html

EL BOLETÍN COMPLETO PUEDE SER REVISADO EN: https://eltendedero.wordpress.com/2010/12/19/epilogo-de-una-desaparicion-liberacion-del-jefe-diego-texto-completo/