La venta de Seminis abre las puertas de la selva lacandona a Monsanto

Publicado en 3, enero, 2011

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  • El gigante de la produccción de transgénicos adquiere una planta en Yax Nah
  • Pulsar ha tenido acceso a Montes Azules con presuntos fines de conservación ecológica

 

HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2005/02/16/015n1pol.php

La Trinitaria, Chis. 15 de febrero 2005. El gigante de la biotecnología Monsanto toca a las puertas de la selva lacandona de manera directa. Al adquirir la empresa mexicana Seminis este mes de enero, la compañía con base en San Luis Missouri y presencia en casi todo México (por no decir el mundo) queda en posición privilegiada en el momento del arranque -literalmente- de los mejores postores sobre Montes Azules. El centro de producción y los invernaderos que poseía Seminis en Yax Nah, sobre la ruta fronteriza hacia Montebello y el sur de Montes Azules, están por convertirse en propiedad de la trasnacional.

En tanto, los gobiernos federal y estatal siguen adelante en su misión de vaciar de indios Montes Azules. Apenas ayer, al celebrar la reubicación de unas 170 familias indígenas en la aldea Nuevo Montes Azules (sic), en tierras palencanas que vendió al gobierno el nuevo secretario de Economía local, los funcionarios federales hablaron alegremente de millones de pesos para esta región de Chiapas. El titular de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alberto Cárdenas Jiménez, anunció la inversión de 400 millones de pesos para acciones de vigilancia de las áreas naturales protegidas y “apoyos productivos”.

Allí mismo, al entregar un millón 500 mil pesos para otros proyectos productivos, la comisionada nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indios, Xóchitl Gálvez, informó que la Federación entregará a Chiapas otros 27 millones de pesos, “con el objetivo de invertirlos en otros programas que beneficien a mujeres, niños y demás habitantes indígenas de la entidad”.

Esto, más los 200 millones de pesos para turismo “sustentable”, la evidente inversión en carreteras y puentes, y el espectacular despliegue militar en este mismo sur de la selva, revela que llegó la hora para la verdadera danza de los millones. Es precisamente ahora que Monsanto Company adquiere, con todo y sus grandes deudas, la empresa Seminis, propiedad del regiomontano Alfonso Romo Garza, por un millón 400 mil dólares “en efectivo”, según el anuncio oficial.

“La incorporación de Seminis es un complemento ideal para nuestra compañía como productora global de productos hortícolas, además la tendencia hacia dietas más sanas ha estado creciendo regularmente durante los últimos años”, dijo Hugh Grant, presidente de la trasnacional. “Seminis ocupa una posición única en este segmento creciente de la agricultura, y la adquisición amplía del mismo modo la capacidad de crecimiento de Monsanto. Tenemos ganas de fomentar el crecimiento y la posición de liderazgo establecida por Alfonso Romo y su equipo, siendo el negocio de Seminis una extensión importante para nuestra plataforma de semillas”.

Seminis suministra más de 3 mil 500 variedades de semillas de productos hortícolas en más de 150 países. Romo, presidente del grupo Savia-Pulsar, dijo creer que Seminis “puede alcanzar su máximo potencial como parte de Monsanto. Aportamos una tecnología complementaria y una experiencia especializada”. Pulsar ha tenido presencia en Montes Azules desde hace años con propósitos de presunta conservación ecológica.

A su vez, la empresa estadunidense anunció este 25 de enero que “desde una perspectiva tecnológica Monsanto tiene la intención de continuar por el camino llevado por Seminis para su negocio, esto es, focalizarse en el desarrollo de productos a través de tecnologías avanzadas de mejora genética. A largo plazo las aplicaciones de la biotecnología podrían ser una opción y serán evaluadas en el contexto de las prioridades de investigación y desarrollo de Monsanto, así como de las oportunidades potenciales de negocios”.

Nick Parker y Karl Beitel, del organismo independiente Food First, escribieron el 11 de febrero que el anuncio de la compra de Seminis fue seguido poco después por el “curioso” señalamiento de que Monsanto no pretende (“todavía”) aplicar biotecnología “para el desarrollo de estas semillas”. Los autores se extrañan, pues el negocio de Monsanto es precisamente la biotecnología.

“La industria biotecnológica promueve los alimentos genéticamente modificados con el argumento de que sus tecnologías ayudarán a romper el ciclo del hambre e incrementarán la producción. No existen evidencias científicas de que esto sea verdad. Estudios realizados por la Universidad de Nebraska, así como en Argentina y Australia, descubrieron que la producción asociada con organismos modificados registra caídas de hasta 30 por ciento.”

La adquisición de Seminis por Monsanto “nos pone ante la encrucijada de hacia dónde evolucionará la producción alimentaria mundial”, señalan los analistas. “Las semillas genéticamente modificadas expanden el control global de la alimentación. Cinco corporaciones controlan ya 90 por ciento del mercado mundial de granos. Para los analistas de Wall Street, el futuro de Monsanto depende de su éxito en la producción de semillas. Con ello, la empresa ejercerá un control significativo sobre la comida que se cultiva y consume en el mundo”.

Monsanto, Bush y los transgénicos

Los ensayos de producción transgénica se iniciaron en México en 1982. Hoy se han otorgado unos 200 permisos a empresas y universidades para cultivar esta modalidad agrícola. Ya en 2000 Monsanto acaparaba casi 40 por ciento de ellos.

La mayor parte de estos permisos son para el cultivo de maíz, seguido de algodón, tomate y soya, principalmente. Oficialmente se han beneficiado una treintena de empresas, pero la Rural Advancement Foundation International (RAFI) concluyó en 2000 que en realidad se trata de unas cuantas: Monsanto (o sus filiales Asgrow y Calgene), Pulsar (vía Seminis), DuPont (y su subsidiaria Pioneer) y Aventis.

La diseminación de transgénicos fuera de control ha sido detectada repetidamente en Chiapas (sobre todo en los municipios de Las Margaritas, Ocosingo, Palenque y Playas de Catazajá, es decir, la selva lacandona y sus alrededores), según análisis de Global Exchange. Este organismo ha señalado que la industria biotecnológica se vio fortalecida con la llegada de George W. Bush a la presidencia de Estados Unidos, cuyo padre promovió al abogado de Monsanto, Clarence Thomas, como juez en la Corte Suprema de Justicia. “No es casualidad que Thomas haya sido quien dio el voto final para que Bush hijo ganara las elecciones de 2000″. Por lo demás, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa, fue presidente de Searle, adquirida por Monsanto. Ann Veneman, secretaria de Agricultura, fue integrante de la mesa directiva de Calgene Pharmaceuticals, subsidiaria de Monsanto. Mitch Daniels, director de la oficina de Gestión y Presupuesto, era vicepresidente de Eli Lilly cuando desarrolló varios productos con Monsanto. Tommy Thompson, secretario de Salud, y John Ashcroft, ex procurador general, tienen vínculos fuertes con la trasnacional.

“Desde el gobierno estadunidense, ejecutivos e investigadores de Monsanto han evitado que legalmente se separen las semillas transgénicas de las no transgénicas en los productos agropecuarios para la exportación. Este asalto de las empresas trasnacionales a los gobiernos para determinar las políticas agropecuarias comienza a suceder en México. Alfonso Romo, de Pulsar, amigo cercano del presidente Vicente Fox, también va imponiendo la dirección en materia de biotecnología y su concepción sobre la producción alimentaria en México.”

Por cierto, Monsanto suministra glifosfato y otros desfoliantes para el Plan Colombia. Según Global Exchange, “esto ha provocado las denuncias de campesinos colombianos por la destrucción de árboles y cultivos, además de producir la muerte de animales domésticos y la contaminación de fuentes de agua”. Cabe señalar que los herbicidas Rival, Faena y Rangel, que se distribuyen en Chiapas por medio de proyectos gubernamentales, contienen el glifosfato de Monsanto.

No olvidemos que la empresa de San Luis Missouri proporcionó al ejército estadunidense los defoliantes que arrasaron 2.5 millones de hectáreas en Vietnam durante la guerra, en la operación secreta Ranch Hand, cuando fueron rociados sobre el país asiático 76 millones de litros de defoliantes; más de la mitad correspondieron al siniestro agente naranja de Monsanto.

Como recapitula hoy la trasnacional biotecnológica en la inocente promoción de su actividad agropecuaria: “el equipo Monsanto está llevando a cabo todo esto hoy. Imagínese las posibilidades que tendremos mañana”. Habrá que imaginarlas.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2005/02/16/015n1pol.php

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